Los Blues tocan fondo con su peor racha de la temporada. Nottingham Forest los humilló en casa y los números revelan un equipo sin rumbo claro.
Ojo con esto: Chelsea acaba de completar su sexta derrota consecutiva en la Premier League, y no fue en cualquier lado, sino en Stamford Bridge. Nottingham Forest llegó a Londres, hizo su partido y se llevó los tres puntos, dejando a los de Enzo Maresca en una situación que cada vez se ve más complicada.
Los números no mienten. Desde hace cinco fechas, Chelsea no gana en la liga inglesa y la presión se siente diferente ahora que está en juego nada menos que el acceso a las competiciones europeas. La derrota contra Forest no fue un accidente: fue la confirmación de un problema estructural que venía gestándose desde hace semanas.
En esta racha terrible de resultados, Chelsea ha concedido 15 goles y apenas ha marcado 4. Eso es un diferencial de -11 en seis partidos. Para que entiendas la magnitud: un equipo que invirtió más de 500 millones de dólares en refuerzos se está comportando como un recién ascendido.
Chelsea estaba en la pelea por las posiciones de Champions. Con esta racha, ese sueño se aleja. Los próximos tres partidos serán absolutamente determinantes: si no consiguen una victoria pronto, entran en pánico colectivo. La confianza en Maresca, que lleva poco tiempo en el banquillo, empezará a cuestionarse seriamente.
Mirar el calendario hacia adelante es complicado. Chelsea enfrentará rivales de nivel medio, que es donde presuntamente debería recuperarse, pero con esta dinámica negativa, cualquier equipo se atreve a jugarles de igual a igual.
En las últimas seis jornadas, Chelsea tiene un promedio de 0.67 goles por partido y 2.5 goles en contra. Si proyectas estos números a una temporada completa, estaríamos hablando de un equipo que apenas llegaría a 26 goles en 38 jornadas. Para contexto, el peor equipo de la Premier League en las últimas tres temporadas promedió 30 goles.
Forest, por su parte, mostró que en la Premier League hay equipos jóvenes, hambrientos y organizados que pueden ganarle a cualquiera si ese cualquiera baja la guardia. Ese es el mensaje que deja esta derrota.
El factor decisivo en esta caída libre de Chelsea es la falta de presión en el bloque defensivo. Los números revelan que cuando Chelsea pierde el balón en el tercio medio, en lugar de recuperarlo rápidamente, permite que el rival progrese hacia su área con facilidad. En las seis derrotas, Chelsea ha tenido un promedio de 8.3 recuperaciones por partido en zona ofensiva, cuando debería estar cercano a 12. Eso genera que la defensa esté constantemente bajo presión sin apoyo del mediocampo. Maresca necesita ajustar urgentemente esta ecuación: o presiona más arriba, o cede control y juega en transición. Lo que está haciendo ahora no funciona.