Manchester City casi pierde terreno en la carrera por el título. Everton lo tuvo en sus manos, pero Doku apareció en el último respiro. Análisis de qué pasó.
Ojo con esto: Manchester City estuvo a minutos de una derrota que hubiera sido catastrófica para sus aspiraciones de título. En Goodison Park, Everton puso contra las cuerdas a los ciudadanos en un partido de seis goles donde los números fueron tan ajustados como el marcador final: 3-3.
Jeremy Doku, ese extremo que viene siendo clave en los últimos tramos de temporada, metió un gol en el minuto 97 que rescató un punto que parecía perdido. No fue un partido cualquiera. Los números no mienten: Everton generó ocasiones claras, fue efectivo cuando tuvo que serlo, y casi logra lo que parecía imposible contra el equipo más dominante del fútbol inglés.
Manchester City llegó a Merseyside con la confianza de quien lidera, pero Everton salió a competir desde el primer minuto. El equipo de Sean Dyche encontró espacios en transición, aprovechó los errores defensivos de los Citizens y se puso 2-0 arriba. Para el minuto 60, los de Liverpool estaban ganando 3-1. Los números decían que esto estaba perdido.
Pep Guardiola hizo cambios. Sacó a los defensores del bolsillo y buscó el gol como quien busca agua en el desierto. City incrementó su presión, recuperó balones en zona ofensiva y empezó a generar peligro real. Phil Foden, Erling Haaland y el mismo Doku tuvieron momentos de claridad. El equipo no se rindió, eso hay que reconocerlo.
Hay que mirarlo bien: este punto para City podría valer oro al final de temporada. No ganaron, es cierto, pero tampoco perdieron contra un rival que estaba jugando mejor fútbol en ese momento. En carreras de títulos ajustadas, estos detalles son los que marcan la diferencia entre levantar una copa o quedarse mirando desde el sofá.
Manchester City mantiene su posición en la pelea, aunque este empate deja un sabor amargo. Los rivales por el título van a ver este partido y van a pensar: «Si Everton casi los tumba, nosotros podemos hacerlo». Eso es parte de la presión psicológica que genera un resultado así.
Para Everton, la frustración es brutal. Vinieron a competir, estuvieron ganando 3-1, y se fueron con un punto. Esos son partidos que en junio van a pesar para explicar por qué no lograron meterse en puestos europeos.
Los Citizens ahora deben mantener la mentalidad: recuperarse rápido, analizar qué salió mal en defensa, y volver a ganar partidos. La liga es larga, pero los puntos perdidos aquí son puntos que habrá que compensar después.
La capacidad de reacción de Manchester City en los últimos minutos fue el factor determinante. Los números de Everton eran superiores durante 75 minutos (mejor posesión en transición, más conversiones, menos errores defensivos), pero la experiencia, el talento individual y la calidad de jugadores como Doku fue lo que salvó el resultado. En fútbol de élite, eso es lo que diferencia a los ganadores habituales de los equipos que compiten puntualmente. City sabe remontar; Everton aún está aprendiendo a cerrar partidos.